Hacia una nueva percepción del valor de las TI

by | 1 Mar 2008 | Estrategia, Innovación

La torre Eiffel se levantó como imponente arco de entrada para la Exposición Universal de París de 1889. Acabada la Exposición la torre Eiffel permaneció a pesar de las críticas. Sin embargo, se estipuló que con el fin de siglo debía ser desmontada. Llegó el 1900 y la torre Eiffel sobrevivió. Para su ventura se le encontró una utilidad hasta entonces desconocida. La Marina la reclamó como soberbio pedestal para situar en su cúspide una antena de radio. La torre Eiffel se salvó gracias a las TI, lo que significa que podemos estar ante la primera manifestación histórica del valor de las TI.

Mucho después, en 1967, se instalaba el primer cajero automático en una sucursal del Barclays Bank de Enfield (Londres). En España, el primer cajero automático se instaló la sucursal del Banco Popular en Toledo en 1974. Las TI parecían salir de su ubicación como simple actividad de soporte en la cadena de valor de Porter y durante la década de los años 80 se publicaron numerosos artículos que situaban a las TI como “armas estratégicas”, tomando como referencia su éxito en el sector bancario. El valor de las TI parecía claro.

El problema surgió en 1987 cuando Robert Solow, premio Nóbel de economía, predicaba en el New York Times que no se observaba un rendimiento cuantificable de las TI. Se atrevió a decir que el rey iba desnudo y abrió el debate sobre el valor de las TI. Recientemente, Nicholas Carr arguyó que las TI no tenían importancia, y acabarían siendo subcontratadas, como ocurrió con los generadores de energía en las empresas. Los proveedores de servicios de TI ponían a Carr en los altares, mientras que los directores de la TI se agarraban a los bordes de la mesa ante el zarandeo de su silla.

Actualmente se nos dice: “si no se puede medir, no existe”. Nadie lo discute, pues es lo que “se” dice. De ser verdad mal vamos en una sociedad que denominamos del conocimiento y  queremos encumbrar a sociedad de la sabiduría. Reconozco mi ignorancia, pero no sé a cuánto se encuentra el kilo de conocimiento. Quizá no se pueda medir porque pertenecen a ese conjunto de existencias, que denominamos intangibles: como la felicidad.

De tanto decir TI olvidamos que las Tecnologías de la Información gestionan información; es una obviedad, pero en los conceptos sencillos se encuentra la verdad. Las TI se ocupan de la información y la información es un intangible. Este hecho es todavía mucho más relevante en el sector bancario, donde actualmente tener dinero no es más que un valor numérico en una base de datos.

Si queremos tasar el valor de las TI tenemos que adoptar una nueva perspectiva. Debemos cuantificar su rendimiento, cuestión que haremos a nivel de proceso. Ahí tenemos las  implementaciones de procesos de ITIL basadas en rendimiento, que hacemos desde Quint. Nos queda por desarrollar una nueva visión que tenga en cuenta la naturaleza intangible del valor. Esta visión sólo se puede alcanzar desde un verdadero Gobierno de la TI.

La torre Eiffel no sólo se convirtió en símbolo de París. Además se podía subir por ella y ver París desde las alturas, cosa inédita hasta entonces. La torre Eiffel modificó la percepción que los parisinos tenían de su ciudad.

El Gobierno de las TI tiene que cambiar nuestra percepción de las TI y de su valor

Publicado en Comunicaciones Hoy, Nº 69 (11), año VII, marzo, 2008