Un topoema para la innovación

Un topoema para la innovación

Un topoema para la innovación

Octavio Paz creó el término «topoema» a ese texto que es en sí toda una poesía; buena inspiración para una organización que quiera ser en sí toda una innovación

Este artículo comienza con un topoema. En este año 2014 celebramos el nacimiento de Octavio Paz, poeta galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1990. Octavio Paz acuñó el término de topoema para ese tipo de poesía espacial, donde la letra no se encuentra encadenada a la línea. La idea no es original de Octavio Paz, pues Mallarmé y Apollinaire ya practicaron antes un tipo de poesía visual. Sí queda en el haber de Octavio Paz la creación del término topoema con la publicación en 1969 de su libro homónimo.

Con los topoema la letra juega con el espacio, haciendo que todo el espacio sea poesía. Por fin la poesía se libera de la rigidez de la estructura, del encadenamiento lineal y del punto y seguido. Octavio Paz innovó la poesía haciendo que ésta pasara a ocupar toda la plaza pública de la hoja en blanco. Cabría pensar si para innovar también debemos ocupar todo el espacio jerárquico de una organización. Si en un topoema, todo el espacio es poesía, por qué no pensar en una “toponovación” (topo + innovación), donde toda la organización sea innovación.

Roles para la innovación

Los roles ligados a la innovación están cambiando. Las organizaciones innovan en productos e innovan en roles. Y con ello complican su estructura.

Desde un punto de vista operativo se habla, por ejemplo, de los nueve roles para la innovación: el revolucionario, el recluta, el conector, el artista, el campeón de cliente, el resuelve problemas, el juez, el mago y el evangelista. Más que roles debemos entender tales como caracteres de las personas. Dependiendo del carácter particular, se acercan a la innovación de una forma u otra. Cada una de estas personalidades es necesaria en el juego de la innovación. En el arte de una organización se encuentra el saber identificar dichas personalidades y darles la responsabilidad adecuada.

Estos roles podrían ser las palabras de nuestra toponovación y con ello comenzamos una posible escritura. Haca falta saber quién puede tener la visión de conjunto que distribuya las palabras por el espacio. Llegamos a los Directores llamados de nivel C (CxO).

Si en topoema todo el espacio es poesía, por qué no pensar en una «toponovación» (topo+innovación), donde toda la organización sea innovación

También existe abundante literatura al respecto, cuestión no de extrañar, pues en este mundo existe sobrada literatura de cualquier tema (máxime hoy en día, donde publicar es fácil debido a las redes sociales). Se habla de crear nuevos roles para los directores de nivel C; roles que favorezcan la innovación. Luis Gallardo habla de crear Directores de nivel C que atiendan los 6 retos de una organización actual, que se agrupan en 6Rs. Cito los retos en inglés para acomodarlos fácilmente a las 6Rs: reason, revenue, rousers, reputation, relationships y resilience. Siguiendo esta visión, debería existir, por ejemplo, un Chieff Reputation Officer, o un Chieff Rouser Officer, dentro del Comité de Dirección de la organización.

A tales CxO ligados a la innovación hay que añadir los habituales y consuetudinarios: CEO, CFO, COO (¿CIO?), etc. Demasiado CxO para un mismo espacio. Tanto elemento emborrona el papel y hace perder la poesía. El exceso de CxO inevitablemente lleva mi pensamiento al Principio de Peter. No por la cuestión de la incompetencia en sí, sino por las ideas de “sublimación percuciente” y “arabesco lateral”: la incompetencia se disfraza de un título largo o difícil de explicar. Una toponovación debe ser clara y sencilla de explicar.

De una manera más genérica, más abreviada y concisa, existe el Chieff Innovation Officer (abreviadamente CINO, pero cada vez es más común verlo como CIO), que responde de manera fiel a su cometido. El pasado mes de diciembre se celebró en Nueva York el “Chief Innovation Officer Summit”, al cual acudieron respectivos CINOs de empresas como Lockheed Martin, Hyatt o World Bank. Recientemente la antigua CIO de BlackBerry, Robin Bienfait, ha sido nombrada Chieff Innovation Officer en Samsung. Esto significa que este galardón sí tiene más calado que otras aventuras. El CINO parece que escribe topoemas.

Pero Apple, paradigma de la innovación, no tiene Chieff Innovation Officer. Críticos de la innovación cifran en ello su éxito. Pero también en el hecho de que el propio CEO actúa como CINO. Se puede decir que la función existe, no de forma explícita, pero sí sus responsabilidades. Con ello llegamos a la raíz del topoema de la toponovación.

Transversalidad y poesía del espacio de la innovación

La idea del CINO tiene su fundamento. La innovación de hoy en día necesita de una transversalidad, que traspasa la organización hasta el exterior. La innovación debe poner distintos equipos en sintonía, pues innovar no es sólo la generación de nuevos productos, sino cambios en la organización o en los procesos de operaciones o ventas. Y estos equipos deben estar en sintonía con el exterior. Con la gestión real de la innovación abierta.

Empresas como Procter & Gamble tienen en marcha el portal “Connect + Develop” donde cualquier persona puede ofrecer una solución a una necesidad concreta. Lego, a través del portal “Lego Cuusoo” permite a los usuarios ofrecer nuevos diseños, los cuales, si son aceptados por más de 10.00 usuarios, un comité analiza la idea. Es la unión de la innovación abierta con el crowdsourcing. Es ocupar un mayor espacio, salirse de la restricción que impone la línea, la jerarquía.

El responsable de la innovación debe tener lo más difícil de explicar: ciencia y poesía

La innovación de hoy en día requiere de nuevos perfiles que van más allá de la comprensión exhaustiva de un nuevo producto. El CINO es más que un diseñador de productos. Debe tener dicha visión transversal y una comprensión amplia que permita identificar un nuevo progreso y encajar todas las piezas, dentro o fuera del puzle. Esta visión puede estar en una figura como el CINO o en el propio CEO o en cualquier otro CxO. La visión debe existir y debe estar en un CxO, con el doble objetivo de alinearse con la estrategia y poder tomar perspectiva del poema espacial que escribe.

Pero para que el poema de la innovación sea tal y no se quede en lo prosaico de un borrón el responsable de la innovación debe tener lo más difícil de explicar: ciencia y poesía. Menos especialización y más diversidad; menos conocimiento técnico y más creatividad. Volver al humanista que encuentra el maridaje perfecto entre arte y técnica. Nuevas habilidades para nuevos tiempos. El conocimiento en caligrafía de Steve Jobs que permitió distinguir a los ordenadores de Apple.

La innovación abarca todo el espacio de la organización y más allá. No está restringido a una línea, a un departamento. Necesita de la visión elevada, en espacio y espíritu, que permita dar a cada pieza su ubicación ideal para crear lo nuevo y lo bello. Es la toponovación, la poesía de la innovación en toda la organización.

Terminamos con Octavio Paz, animando a dibujar:

Yo dibujo estas letras
como el día dibuja sus imágenes
.

Publicado en Leaners Magazine nº 4, Connecting Everything, pp. 10-11

 

La nueva guerra de Troya y el Estrecho de Internetelos

La nueva guerra de Troya y el Estrecho de Internetelos

La nueva guerra de Troya y el Estrecho de Internetelos

Eos, la de dedos de rosa, hija de la mañana,
guía las naves por el estrecho de los Dardanelos.
La diosa Innovación está vigilada,
y sólo Zeus sabe si es segura.

La leyenda nos cuenta que la guerra de Troya comenzó por el rapto de la bella Helena de Esparta por parte del príncipe troyano Paris. Aquella insidia sólo podía ser satisfecha por la destrucción de Troya. Reunidos todos los príncipes y reyes griegos, más de mil navíos al mando de Agamenón cubrieron la superficie del mar con rumbo a la pérfida Ilión.

La verdad de la historia no parece ser tan romántica. Sí parece un hecho cierto la caída de Troya, pero no tan verídico que su ocaso viniera por el infame rapto de una mujer. Todo parece indicar que la necesidad de acabar con Troya vino por su posición estratégica en la península de Anatolia frente al estrecho de los Dardanelos. Dicho paso era el camino obligado para toda navegación que quisiera cruzar entre el mar Egeo y el mar Negro. Los griegos no podían permitir aquel dominio sobre un punto tan estratégico de la navegación y decidieron acabar con la hegemonía de Troya sobre las comunicaciones. Comenzó la guerra de Troya, cuyas crónicas legendarias dicen que duró más de diez de años.

Hoy nos encontramos ante una nueva guerra de Troya y sus consecuencias puede que no sean ajenas a la innovación.

DÓNDE ESTÁ EL ESTRECHO DE LOS DARDANELOS

Las principales comunicaciones de hoy en día ya no son por mar, ni por tierra: son por el ciberespacio; por las denominadas, hace ya años, autopistas de la información. Quien domine tales vías de comunicación dominará el mar Egeo de hoy. Y con ello la innovación.

Todos recordamos aquel memorable discurso de César Alierta, en febrero de 2010, donde reclamaba un peaje a los buscadores de Internet por la utilización de sus infraestructuras. El discurso fue famoso, además de por una alocución poco fluida y de cierto tono chispo, por el contenido de su mensaje. Lo que Telefónica estaba reclamando era su parte del pastel por permitir el paso por el estrecho de los Dardanelos. El mercado de hoy en día cruza el estrecho de los Dardanelos de Internet.

Un reciente informe de McKinsey del mes de mayo de este año cita las doce tecnologías disruptivas que trasformarán la vida, los negocios y la economía global en los próximos años: Internet móvil, automatización del trabajo de conocimiento, Internet de las cosas, tecnologías en la nube, robótica avanzada, vehículos autónomos o casi autónomos, secuenciación de genomas, almacenamiento de energía, impresoras 3D, materiales avanzados basados en nanotecnología, exploración y recuperación avanzada de gas y petróleo y energías renovables.

Indudablemente, todas estas tecnologías dependen de las comunicaciones, pero las seis primeras tienen su esencia y razón de ser en las comunicaciones, y en particular en Internet. La innovación se fundamenta en que el paso por el estrecho de los Dardanelos esté garantizado y no es tan improbable que éste falle.

El pasado mes de junio un yate rompió por descuido el cable submarino de Telefónica que lleva los servicios de voz e Internet a la isla de Formentera. Debido a la instalación alternativa y temporal de radioenlaces, los servicios de voz se recuperaron con cierta rapidez. Sin embargos los servicios de ADSL y 3G tardaron más de 70 horas en estar totalmente restablecidos. Durante cuatro días la innovación se apagó en Formentera.

Lo que Telefónica estaba reclamando era su parte del pastel por permitir el paso por el Estrecho de los Dardanelos

TROYANOS Y AQUEOS DE HOY

La innovación pasa por el estrecho de los Dardanelos de Internet: “Internetelos”. Esto lo saben muy bien las grandes operadoras de telecomunicaciones. Por ello la nueva guerra de Troya ya ha comenzado. Hace tiempo que ha comenzado.

Aquí en Europa, las últimas batallas entre Aquiles y Héctor las podemos ver, por ejemplo, entre Telefónica y Vodafone. La primera ha firmado un acuerdo con Yoigo que le permite compartir la red 4G de ésta; a su vez, Yoigo podrá comercializar productos de Telefónica. Vodafone ha vendido su 45% de participación en Verizon Wireless a Verizon Communications por valor de 130.000 millones de dólares (casi 98.500 millones de euros). Según el Financial Times, el acuerdo supone la tercera mayor operación corporativa en toda la historia, mientras que Bloomberg sitúa la operación como la mayor venta de los últimos diez años. El objetivo de Vodafone es obtener capital líquido para afrontar nuevas compras, quién sabe si Jazztel o la misma Yoigo. De ser esta última, la batalla se recrudecería por el movimiento previo entre Telefónica y Yoigo. La guerra de Troya.

En la época de Aquiles se buscaba tener a los dioses favorables para vencer en las batallas. Sin la ayuda de Afrodita, Paris no podría haber raptado a Helena. Los dioses vigentes que actúan de árbitro, y a quien se reclama el favor, residen en los órganos oficiales. Así, Vodafone denuncia ante el comisario de la Competencia de la Unión Europea, Joaquín Almunia, el acuerdo entre Telefónica y Yoigo. Quién sabe si los dioses le serán favorables.

Vodafone denuncia ante el comisario de la Competencia de la Unión Europea, Joaquín Almunia, el acuerdo entre Telefónica y Yoigo. Quién sabe si los dioses le serán favorables

ULISES Y ENEAS

Troya fue destruida por los griegos y ello tuvo sus consecuencias tanto para los vencedores como para los vencidos. Cuatro siglos más tarde de la caída de Troya, Homero cantó a los griegos las proezas de Ulises y Aquiles en aquella memorable guerra que situó a Grecia como potencia del mundo entonces conocido. Aquellas crónicas crearon un sentimiento de orgullo y superación que cristalizó en lo que se denominó el “areté”: una especie de cultura basada en la excelencia, manifestada a través de un equilibrio perfecto entre la valentía, la prudencia y la justicia.

Los troyanos perdieron, pero fueron semilla de futuros imperios. Con Troya vencida, sus habitantes se dispersaron. Entre ellos Eneas, de quien se dice que sus descendientes fundaron Roma siglos más tarde, quien acabó con la hegemonía de Grecia.

La guerra troyana de hoy parece que se aproxima a su fin. Los dioses vigilantes, encarnados en comisiones europeas, abogan por una unificación del mercado de las telecomunicaciones y por evitar un duopolio. Es decir, no puede haber tantos troyanos vigilando el estrecho de Internetelos, pero tampoco puede quedar sólo uno o dos. No se prevé un único y claro vencedor. Entonces la innovación no estaría asegurada.

Queda por averiguar cuál será el “areté” que nos quedará de esta batalla por el control de Internetelos. Qué cultura, en el sentido de creencias y valores, conformará, o está ya conformando, nuestro espacio de la innovación. Posiblemente sea materia para un nuevo artículo, para un nuevo Homero. Sin querer ser tal, percibo la visión de lean startup como parte de dicha cultura. Sí queda en la total incertidumbre quién podrá ser el nuevo Eneas: aquel que habiendo perdido la contienda, se convierta en simiente de un nuevo imperio.

Lo que sí está claro es que durante el mismo transcurso de la guerra de Troya hubo quien salió ganando: los fabricantes de barcos, pues se dice que las naves de los ejércitos aqueos cubrían el horizonte marino camino de Troya. Es por ello que se está librando otra batalla en el mundo de las navieras de hoy, que son los fabricantes de teléfonos móviles, donde unos caen (Nokia), otros crecen (Apple, Samsung), y todos quieren tomar partido (Microsoft, Google). Pero eso será inspiración para otro rapsoda.

Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos,
que anduvo errante muy mucho después de Troya sagrada asolar.

Diosa, hija de Zeus, también a nosotros,

cuéntanos los avatares de la Innovación y su descendencia.

 

Publicado en Leaners Magazine nº 3, Business Modeling, pp. 10-11

 

La rebelión de las masas 2.0. Crowdsourcing en tres actos

La rebelión de las masas 2.0. Crowdsourcing en tres actos

La rebelión de las masas 2.0. Crowdsourcing en tres actos

Ortega y Gasset comenzó a publicar “La rebelión de las masas” como un conjunto de artículos en el diario El Sol en 1929. La rebelión de las masas nos habla de ese hombre-masa, cómodo en la mediocridad de la multitud. ¿Es esa multitud hoy el crowdsourcing?

Crowdsourcing es un tipo de innovación abierta donde el servicio, una vez dividido en tareas, es conformado por “populosas” fuentes, a través de una convocatoria abierta. Suena a éxito por su capacidad de generar rendimiento, al entregar una demanda finita a una oferta ilimitada; suena a fracaso por su incapacidad de gobernar esa oferta en forma de masa informe.

Bebiendo de aquí y allá (como el crowdsourcing), propongo tres muestras de realidad, a la manera de tres actos teatrales, que nos permitirán obtener una imagen de los retos a los que se enfrenta el crowdsourcing; retos a solventar en un corolario, que siempre suena a campo florido.

Acto I: TED naufraga en las fuentes populosas

TED (Technology, Entertainment, Design) es una organización que da cauce a las “ideas dignas de difundir (Ideas Worth Spreading). Para ello organiza su congreso anual  (TED Conference) y sus charlas (TED Talks). En 2009 la organización decidió abrir sus puertas, permitiendo que cualquiera, en cualquier lugar, pudiera gestionar conferencias de forma local bajo la marca TED (TEDx; por ejemplo: TEDxMadrid). En pocos años, un populoso ejército de voluntarios creó más de 5000 eventos TEDx en más de 130 países sin apenas inversión para TED. Todo un éxito del crowdsourcing.

Pero dos eventos TEDx han dañado su aventura de éxito y credibilidad: TED ha difundido ideas cuya dignidad de difusión está en entredicho.

En el evento TEDxCharlotte de 2010 se presentó la ponencia “Vortex-Based Mathematics”. El joven y animoso ponente, Randy Powell , asegura conocer el origen de la energía perpetua, capaz de ofrecer energía sin límite al mundo. Todo se reduce a una especie de lazo geométrico de 8 vértices, inscrito en una circunferencia. Asignando números  a los vértices y aplicando una simple secuencia de cálculo, el clarividente científico ofrece la llave para una fuente de energía ilimitada y no contaminante. Discurso de crecepelo aderezado con palabras científicas.

La ponencia pasó inadvertida hasta la primavera 2012, cuando un famoso bloguero científico la descubrió y la dio a conocer como ejemplo de pseudociencia de mercadillo. En pocos meses la noticia trascendió por las redes, mientras la imagen de TED se reducía con la misma energía sin límite que proclamaba la teoría del “Vortex-Based Mathematics”. TEDxCharlotte eliminó el video de su página web en octubre, pero no lo pudo eliminar de la red, y todavía hoy podemos encontrar un registro del espectáculo científico-circense en Youtube.

Pero la cosecha de éxitos no terminó con este evento matemático. En diciembre de 2012 se celebró el evento TEDxValenciaWomen. En él se presentaron ponencias sobre el calentamiento de cristales o la psicoaromaterapia egipcia. El poco rigor de tales conceptos, que se mueven por el mundo del espiritismo curandero, levantó una nueva polvareda de críticas sobre el poco valor de las conferencias de TEDx.

Dos eventos TEDx han dañado su aventura de éxito y credibilidad: TED ha difundido ideas cuya dignidad de difusión está en entredicho.

TED basó su despliegue mundial en el crowdsourcing. De otra forma habría sido imposible hacerlo tan rápido y tan barato. Desde 1984 ha venido ofreciendo conferencias de gran calidad, con ponentes imponentes. En algo menos de 30 años se ha creado una imagen de solvencia intelectual; ha bastado un año para decir que sus ideas ya no merecen la pena.

Acto II: ¿Dónde está el poder de los poderosos?

En marzo de este año el escritor Moisen Naim publicó el libro “The end of power”. En él establece que el poder se ha vuelto más fácil de obtener, más difícil de usar y mucho más fácil de perder. Lo vemos en presidentes de gobierno, con un Obama incapaz de acotar el derecho a las armas, o en una Italia ingobernable; en directores de organizaciones, presionados por los mercados y por unos clientes exigentes, bien informados y conectados por las redes sociales; en un Papa que abdica; o en ejércitos sustentados por la más alta tecnología, pero acorralados por armas caseras. El poder ya no está concentrado, está desubicado, o cuando menos, distribuido.

Según el autor, esta situación responde a la existencia de tres revoluciones simultáneas: la Revolución del Más, porque hay más gente, más sana, más informada y más formada capaz de responder a cualquier poder; la Revolución de la Movilidad, donde las personas, los productos y el dinero son el paradigma del móvil perpetuo, y con ellos las ideas como semilla de cualquier contestación; finalmente, la Revolución de la Mentalidad, una mejor formación y una mayor movilidad han llevado a extender una idea de consenso sobre la importancia de las libertadas individuales, el derecho a la igualdad y el rechazo al autoritarismo.

Estas tres revoluciones juntas han arrumbado al poder. En palabras del autor: “la Revolución del Más ayuda a asediar las barreras [del poder], la Revolución de la Movilidad les ayuda a rodearlas y la Revolución de la Mentalidad las socava”.

Quizá el error consista en confundir autoritarismo con todo tipo de poder; quizá en ejercer todo tipo de poder sin liderazgo.

Volviendo al acto primero, la imagen de TED, que era su poder, se ha visto erosionado por unos pocos sin apenas poder. Si cualquier poderoso hoy en día se encuentra amenazado por una masa revolucionada, recurrir al crowdsourcing parece un suicidio. Es entregar las armas al que sin armas ya presenta batalla.

Acto III: Rendimiento y salud

Dentro de esa Revolución de la Mentalidad existe el consenso, quizá tácito, sobre la necesidad de atender no sólo a las métricas de rendimiento (p.e. EBITDA, precio de la acción) para construir una organización de éxito.

Esta idea no es nueva. Kaplan y Norton ya hablaron de las otras dimensiones para crear un cuadro de mando balanceado, y no sólo focalizado (ofuscado) en métricas financieras. Recientemente, Scott Keller y Colin Price, senior partners de McKinsey proponen “la gran idea” en su libro “Beyond Performance: How Great Organizations Build Ultimate Competitive Advantage”: una organización debe vigilar su rendimiento y su salud. Por salud entienden “la habilidad de la organización para alinear, ejecutar y renovarse más rápido que los competidores de tal forma que puedan sostener el rendimiento en el tiempo”. Bonitas palabras de consultor, que dicen poco por decir lo evidente.

La idea no sé si es grande, pero sí es simple. Al menos conocida, pero reconozco que no siempre atendida. Una organización no debe centrarse sólo en éxito financiero, también debe pensar en las capacidades intangibles de su organización: crecimiento de sus empleados, creación de una cultura adecuada, capacidad de desarrollo, implicación en una visión de futuro. Es la vieja idea de Juvenal de mens sana in corpore sano.

Hoy en día esta idea nos suena a Lean, como conjunción de técnicas para mejorar el rendimiento a la vez que se crea una cultura específica de organización, una nueva mentalidad, donde, por ejemplo, el jefe ya no es el que manda (como vimos en el Acto II), sino el que lidera.

Una organización no debe centrarse sólo en éxito financiero, también debe pensar en las capacidades intangibles de su organización

Corolario: Líderes de la multitud

“Con las lluvias del abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido”;

dice el poeta a un olmo viejo. Este corolario también ofrece renovada vida al crowdsourcing.

El crowdsourcing se sumerge en el actual paradigma de pérdida de poder. Entrega el poder a aquellos sobre los cuales apenas se tiene influencia. En el acto III vemos que el desarrollo sostenido de una organización sólo se encuentra en el correcto equilibrio entre rendimiento y salud. Este pequeño teatro de realidad nos ofrece las claves iniciales para una gestión del sourcing, que se resumen en dos puntos en busca de tal equilibrio:

  • Innovación abierta no significa que todo sea abierto: las organizaciones deben saber distinguir entre aquello es abierto y aquello que no lo es. La innovación abierta debe conjugarse con los espacios acotados. TED dispone de espacios en innovación abierta (crowdsourcing) como son los TEDx, pero también de eventos cerrados como son las conferencias anuales TED Conference. Apple dispone una plataforma cerrada sobre la que cualquiera (crowdsourcing) puede crear sus aplicaciones móviles. Orientarse a la innovación abierta implica definir con claridad la estrategia de qué será abierto y qué no, sin miedo a pensar que lo cerrado es políticamente incorrecto (evitando la Revolución de la Mentalidad).
  • Compartir objetivos. Como elemento para crear esa “salud” en una organización que excede sus límites habituales al incorporar la innovación abierta, y en particular el crowdsourcing. Ya no es posible recurrir a los incentivos basados en transacciones económicas, válidos para relaciones contractuales; se deben compartir los objetivos. Ante los lamentables eventos de TED, la organización publicó una carta en su página web (en definitiva a su comunidad de crowdsourcing) en la  que expresaba que la misión de TED era “su” misión de ellos. La aspiración de dar cauce a “ideas dignas de difundir” era la misión de todos aquellos que participaban en TED. Por ello les ofrecía directrices para distinguir aquellas ideas dignas de las indignas. TED “compartió” sus objetivos, creó esa mente sana en su cuerpo sano.

Esta publicación, “Leaners”, es otro ejemplo de crowdsourcing al alimentarse de distintas fuentes. Su éxito será mayor o menor, pero sí tengo claro que sus escritores y lectores saben de ese “algo” que distingue a Leaners de otras publicaciones, quizá todavía sin definir exactamente, pero cuya presencia se nota. De alguna forma está consiguiendo compartir ese objetivo que la define.

Una rebelión de masas no es una masa revolucionada, en su sentido de descontrolada. Es una masa motivada, preparada para la acción. A comienzos del siglo pasado Ortega y Gasset nos hablaba del hombre-masa como aquel cuya vida carece de proyectos, porque se siente dentro de la masa y ahí se encuentra cómodo. El crowdsourcing recurre a la masa y extrae de ella todo su potencial cuando le ofrece sentido; el sentido que da el compartir un proyecto.

Publicado en Leaners Magazine, nº 2, Reinventing Innovation, pp 18-20

 

Lean startup o el eterno retorno de lo nuevo

Lean startup o el eterno retorno de lo nuevo

Lean startup o el eterno retorno de lo nuevo

¿Novedad, o retorno de lo nuevo? ¿Solución o moda pasajera? ¿Es Lean Startup una moda pasajera, o es alternativa sólida de futuro?

Walter Benjamin, filósofo y crítico de arte, sostenía que la moda es “el eterno retorno de lo nuevo”. En estos tiempos, no rápidos, sino alocados, subyugados por la quimera del eterno crecimiento, afloran de manera constante metodologías, buenas prácticas, filosofías o modelos, en busca de esa novedad que nos lleve más lejos.

La mirada Lean Startup

Según Eric Ries, Lean Startup es toda institución humana designada para crear nuevos servicios bajo condiciones de extrema incertidumbre. Lean Startup es innovar en el páramo de la incertidumbre.

Cuando todo es duda, lo de menos son las herramientas de medida, pues éstas sólo ofrecen datos. Lo importante es saber interpretar tales datos, saber cómo extraer conocimiento de ellos. Lo importante es la mirada: la actitud de los ojos que miran esos datos. La actitud de Lean Startup es la del aprendizaje validado; consciencia de la aventura del aprendizaje. Construir, medir, aprender. Edison aprendió 2.000 formas de cómo no encender una bombilla hasta que consiguió encender la primera bombilla incandescente. Mirada Lean Startup.

Para saber sobre la existencia futura de Lean Startup, saber si es moda pasajera, o si vino para quedarse, debemos leer las líneas de la mano del presente. Desde mi imperfecta mirada, veo tres marcadas líneas que nos permiten vislumbrar el futuro de Lean Startup.

La línea de la incertidumbre

Lean Startup radica en cómo navegar en el espacio gris de la incertidumbre. Si miramos hacia los próximos e inminentes años, veremos incertidumbre cierta. No digo incertidumbre sobre los próximos años, sino que los días presentes de los años futuros estarán cargados de incertidumbre.

Paradoja sorprendente en una sociedad llamada del conocimiento. Pero en ello radica la sustancia de la incertidumbre: en el exceso de datos. Demasiados ríos de información. Cada vez tendremos más fuentes de información, con la misma capacidad humana y limitada de interpretarlas. Más información para más incertidumbre.

Lean Startup radica en cómo navegar en el espacio gris de la incertidumbre

Actualmente estas fuentes de información las podemos ver en las últimas tendencias tecnológicas. Teniendo en cuenta el último informe de Gartner sobre las diez tecnologías punteras del 2012, podemos establecer tres tendencias:

  • Internet de las cosas: el siguiente paso de la Web 2.0 será doble: la web semántica y el Internet de la cosas. Éste último supondrá la existencia de un caudal de datos sin precedentes, mediante la ubicación de instrumentos y sensores, emitiendo fragmentos de realidad: tan básicos como la temperatura o el  número de personas en tiempo real que entran en un establecimiento, como los alimentos que se extraen de los frigoríficos caseros o el posicionamiento concreto de vehículos. La asíntota, esperemos que inalcanzable, la podemos ver el la película Minority Report (Steven Spielberg, 2002), donde los clientes son identificados al entrar en una tienda por el escaneo de su iris. Internet de las cosas, o la cosificación de la realidad.
  • Movilidad: las tabletas y los smartphones serán los sensores personales, nuevos afluentes de datos capaces de incorporarse al Internet de las cosas. La descarga de aplicaciones para tabletas y smartphones y su uso por los usuarios en distintos entornos, serán nuevas fuentes de datos. Es la extensión de la Web 2.0, la Web2, con la idea de sombra de información expuesta por Tim O’Reilly.
  • Experiencias contextuales de los usuarios: todo lo anterior lleva al fin de esta historia; ofrecer soluciones particulares a usuarios particulares, en función de su contexto (su ubicación, gustos, preferencias, o últimas acciones realizadas). Es la visión de Google en su proyecto Google Glasses.

No sé si la sociedad futura será una sociedad del conocimiento. Sí podemos aventurar que será una Sociedad Intensiva en Datos. Por eso se habla del Big Data, y no del Big Knowledge. Contrariamente a lo esperado, tal cantidad de datos no dará certeza, sino incertidumbre, a menos que sepamos mirar y entender los datos. Crearemos una sociedad n-dimensional, de múltiples variables. La complejidad radicará en saber qué variables leer y saber aprender de ellas. Mirada Lean Startup.

La línea de la Innovación Abierta

Apple, Samsung, Google, RIM, Nokia, Motorola, HTC, Eon, Sony, LG. Toda una plétora de gladiadores, luchando en el circo de las patentes, para mayor regocijo de los “troles de las patentes” (patent trolls, o empresas que se crean con el único objetivo de litigar).

No sé si la sociedad futura será una sociedad del conocimiento. Sí podemos aventurar que será una Sociedad Intensiva en Datos

Según la Stanford University, en los dos últimos años se han gastado más de 20 mil millones de dólares en litigios sobre patentes y compra de patentes, lo que supone una cantidad similar a las ocho misiones Rover en Marte.

El tema es complejo, y posiblemente requiera de un artículo monográfico. Lo importante en estas líneas son las tendencias. Para ello podemos escuchar los silbidos que nos llegan del pájaro de Twitter, quien nos habla del Acuerdo de Patentes de Innovadores (“Innovator’s Patent Agreement”, IPA). Dicho acuerdo se fundamenta en el hecho de utilizar las patentes como elemento defensivo, en lugar de ofensivo, y en garantizar derechos sobre las patentes a los empleados que ayuden a la innovación. Es la base para la Innovación Abierta: extender el campo de control de la innovación. Campo que debe incluir de manera explícita a partners y usuarios.

Quizá la Innovación Abierta esté más extendida por la parte de usuarios (crowdsourcing), y quizá en ello radique su lastre para alzar el vuelo: su pasado relacionado con la idea de desarrollo open source; y ciertas voces discrepantes sobre la sabiduría de las masas (Nicholas Carr y su famoso artículo “The Ignorance of Crowds”, 2007).

A pesar de ello, la Sociedad Intensiva en Datos que hemos visto en la línea anterior sólo podrá crecer dentro de un campo de Innovación Abierta. Demasiados datos para una sola mente; demasiada agua para una sola boca. El espacio de incertidumbre que se crea sólo se podrá solventar desde distintas perspectivas. Distintas miradas Lean Startup.

La línea de las responsabilidades entrelazadas

Otra razón por la que la Innovación Abierta no termina de crecer en el jardín de la innovación es por la complejidad de gestión que supone. Más en detalle, por la asignación de responsabilidades.

En un informe de investigación de Mckinsey  (“Making innovation structures work”) se concluye que las empresas ya no pueden delegar la innovación a una única función, que actúe en solitario. Debemos abandonar la idea del científico, o conjunto de científicos, trabajando aislados en su laboratorio. Por el contrario el éxito de la innovación depende de su interacción continua con la estrategia de la compañía, del compromiso de la alta dirección (C-level), y de la extensión de la función de la innovación en toda la cadena de valor de la innovación: la generación de la idea, prueba, lanzamiento al mercado e implantación a gran escala.

La responsabilidad de la innovación no es cuestión de una función, sino de toda la organización

Todo ello conforma un campo de responsabilidades entrelazadas. La responsabilidad de la innovación no es cuestión de una función, sino de toda la organización. Si a ello le unimos la visión de la Innovación Abierta, que incorpora a partners y usuarios, el campo de responsabilidades entrelazadas se extiende y se complica.

Eric Ries proclama que la innovación es gestión, y que una Lean Startup debe definir nuevas responsabilidades específicas para la innovación. Nuevas miradas Lean Startup.

Líneas convergentes

Todas las líneas anteriores nos llevan a un punto convergente: Lean Startup. Las tendencias nos llevan a espacios de mayor “incertidumbre”, en virtud de una mayor afluencia de datos; sólo será posible “aprender” de tales datos incluyendo distintas perspectivas y aportaciones (Innovación Abierta); tal complejidad exige una “gestión” y una “responsabilidad” específica para la innovación.

Incertidumbre, aprender, gestión, responsabilidad: todo ello conforma la mirada Lean Startup. Ignoro en qué medida Lean Startup puede ser el retorno de algo que ya existió, o que posiblemente siempre haya existido en el espíritu de los verdaderos innovadores; pero sí tengo por cierto que no será moda pasajera. Lean Startup es esa mirada especial que permite atravesar el paisaje nublado por la incertidumbre a la que nos enfrentamos.

Publicado en Leaners Magazine, nº 1, Thinking Lean, pp. 14-16

 

Lean IT: una futura Tecnología delgada y valerosa

Lean IT: una futura Tecnología delgada y valerosa

Lean IT: una futura Tecnología delgada y valerosa

En 1866 Manet pintó «El pífano» inspirado en el cuadro de Velázquez «Pablo de Valladolid» (1635). Manet supo innovar al incorporar colores vivos. Innovación que no supo entender la crítica y la obra fue rechazada por el jurado del Salón de París de ese mismo año. El CIO de hoy en día debe también innovar y elegir entre liderar la nueva TI o ser un gestor compras tecnológicas.

Las turbulencias creadas por las TI están arrollando a las propias TI. La ley de Moore (sobre la duplicidad de la potencia de cálculo de circuitos integrados cada 18 meses) ha venido siendo el paradigma del éxito de la TI, de su rutilante y arrolladora evolución. Y en su camino hacia la cumbre, las TI se han visto deslumbradas y atropelladas por sí mismas. Unas TI cada vez más pequeñas, más rápidas, más potentes, más ubicuas… y más baratas. Por desgracia, se confunde valor con precio, y el futuro de las TI se aprecia incierto.

La tecnología ha dejado de ser un arma competitiva y va camino de convertirse en una utilidad. Si quiere continuar siendo una ventaja competitiva debe ser valiente para ser valiosa; valiente para saber dónde se encuentra la esencia de su valor y actuar para adelgazar y despojarse de todo aquello que ya no le sirve: estructuras, responsabilidades y procesos redundantes, ineficiencias, métricas ineficaces. “Lean IT” puede ayudar a la TI a ubicarse con solvencia en su futuro más inmediato.

Por desgracia, se confunde valor con precio, y el futuro de las TI se aprecia incierto

Un cierto futuro incierto

Según Gartner, para el 2015 el 10% de los “amigos” en línea serán no humanos (internet de las cosas) y el 90% de las organizaciones soportarán aplicaciones corporativas en dispositivos personales. Esto significa que las TI serán relevantes. Tanto, que el 20% de las 500 primeras compañías globales no TI se convertirán en proveedores de servicios TI en red. Es decir, la función TI tendrá nuevos competidores. Las TI serán relevantes, pero no podemos decir lo mismo de la función TI.

La Coporate Executive Board (CEB) describe cinco grandes cambios para futura función TI:

  1. La información por encima de los procesos: el acento se encontrará más en la gestión de la información que en la propia tecnología. La existencia de la computación en la nube llevará a no tener una ventaja competitiva por disponer de una u otra tecnología. La tecnología ya no deberá ajustarse a los procesos de negocio, porque ésta será estándar. El valor diferencial de una compañía radicará en cómo gestiona y explota su información.
  2. La TI embebida en los servicios de negocio: la función TI tienen solape de capacidades. Por ejemplo: análisis estratégico, gestión de proyectos o diseño de procesos son capacidades (actividades) que también se encuentran en el resto de la organización. Por otro lado, la TI genera un resultado (servicio tecnológico) que finalmente controla otra unidad de negocio. Esto lleva a plantear una TI dentro de una organización única de servicios compartidos.
  3. Entrega externalizada de servicios: tendencia que se incrementa debido a los servicios en la nube. Esto significa que los roles de TI pasarán de ser gestores de tecnología a agentes (‘broker’) tecnológicos, buscando siempre el mejor proveedor para un servicio dado.

  1. Mayor responsabilidad del negocio en la tecnología: cada vez la tecnología es más fácil de utilizar y se encuentra en todas partes; esto hace que sea menos necesaria una función específica para la gestión de la tecnología o que ésta deba ejercer un control central. Últimamente Google permite que cada empleado utilice su propio ordenador o dispositivo móvil para trabajar. La función TI está perdiendo su rol de emisor de directrices tecnológicas.
  2. Disminución del rol de la TI en solitario: la función TI dejará de ser un departamento distinguible dentro de la organización. Parte de la función TI pasará a ser responsabilidad de las unidades de negocio, con el fin de tener todo el control sobre el servicio (con gran componente tecnológica) que ofrecen a sus clientes. Otra parte será externalizada. La parte remanente quedará embebida en una especie de grupo de servicios compartidos, donde se ofrecerán capacidades organizativas tales como la definición estratégica, la gestión de riesgos, la gestión de proyectos o el soporte a los usuarios. El papel del CIO pasará a liderar tal grupo o a ser mero gestor de la adquisición e integración tecnológica.

Éste es el futuro universo de las TI. La solución para la función TI no es cambiarlo, sino adaptarse para poder seguir ofreciendo valor en él. Lean IT puede ayudar.

Una TI ajustada con Lean IT

Lean IT es la aplicación de los principios de Lean Manufacturing, Lean Services y Six Sigma para la gestión de los productos y servicios de TI. Lean IT no es una metodología, sino una forma de pensar y de actuar centrada en cuatro objetivos: la entrega de valor al cliente, la eliminación de desperdicios (complejidad, duplicidad de trabajo, transportes, esperas, etc.), la mejora continua y la existencia de una Dirección, no como cadena  de mando, sino como facilitadores para la realización de actividades de valor. Lean IT preserva el valor, con el mínimo trabajo.

Si la función de TI quiere sobrevivir a su futuro debe adoptar este pensamiento Lean. La función TI debe encarar su futuro adaptándose a los cinco cambios antes comentados, con el propósito de seguir ofreciendo valor dentro de ellos. Lean IT dispone de los medios para ello.

Nuestra visión de cómo aplicar Lean IT en una organización se desarrolla en base a cinco dimensiones: cliente, procesos, organización, rendimiento, y comportamiento y actitud. Seguidamente veremos cómo abordar el futuro de la función TI, desde una perspectiva Lean, con acciones concretas en tales dimensiones.

El CIO deberá elegir entre liderar la nueva TI o ser un gestor compras tecnológicas

  1. Cliente: el punto de partida de Lean IT es dejar en manos de éste la definición de qué es valor (la voz del cliente). El cliente debe ser el punto de partida. Dicha definición de valor tendrá una expresión particular dentro de cada cliente. No obstante, desde nuestro punto de vista, toda expresión de valor tendrá un denominador común: la información. El futuro de las TI estará más en la gestión de la información (del cliente), que en la gestión de la tecnología. Sólo será una actividad de valor, aquella que redunde en una mejor información para el cliente.
  2. Procesos: la función TI debe analizar con detalle sus procesos (de gestión y de tecnología) con el fin de identificar ineficiencias (‘value stream maping’). Deberá identificar y minimizar toda actividad que no conduzca a generar valor (desperdicios), entendiendo por valor, la entrega de la información que el cliente necesita.
  3. Organización: en los cincos cambios antes indicados ya se observa un cambio en la organización de la función TI: ésta se verá incluida en centros de servicios compartidos, y sus responsabilidades diluidas en el negocio. La visión Lean nos dice “ve y observa”; ve a los puestos de trabajo y observa lo que ocurre, abandona la soledad del despacho de dirección (conviértete en una Dirección visible). Este cambio de organización responde a tal hecho. El “puesto de trabajo” es el negocio, donde se trabaja con información. La función TI debe “ir” al puesto de trabajo (una TI visible) y observar lo que allí ocurre y se demanda (‘pull’). De una manera natural el negocio está pidiendo lo que Lean propone y la función TI del futuro no se puede resistir a ello, sino abordarlo con la inteligencia y las herramientas que propone Lean IT.
  4. Rendimiento: la función TI debe medir su rendimiento con un doble objetivo: (I) ofrecer información sobre la consecución del valor que ofrece (información), más que sobre la complejidad de sus sistemas; (II) intentar que su actividad carezca de picos y valles sustanciales (flujo continuo), es decir, facilitar una operación estable.
  5. Comportamiento y actitud: éste es el aspecto más complejo de bordar. Aquí radica el valor (esta vez por valentía) de la función TI que quiera afrontar su futuro. Lean IT habla de “preguntar 5 veces”, con el sano deseo de obtener la verdad, más que de buscar excusas; pensar que un problema (los cinco cambios comentados) son más bien una oportunidad de mejora; en resumen, buscar un diálogo abierto entre el negocio y la TI.

Antes indicábamos que el CIO deberá elegir entre liderar la nueva TI o ser un gestor compras tecnológicas. Para ello debe saber que un líder es aquel que influye para que se trabaje en la consecución de objetivos en pro del bien común. Lean IT ofrece las herramientas para ello. Pero el paso previo radica en que la propia función TI tenga el valor de querer soltar el lastre (adelgazar) de su pasado de orientación tecnológica.  El éxito de la futura función TI está menos en la gestión de la tecnología que en la gestión de la información.

Publicación en Silicon News

 

Pin It on Pinterest