La cultura y las corrientes ocultas

La cultura y las corrientes ocultas

La cultura y las corrientes ocultas

En 1895 Fridtjof Nansen se dio cuenta que era imposible cumplir su objetivo de navegar sin gobierno, al albur de la naturaleza. Nansen fue un explorador noruego, famoso, entre otras hazañas, por intentar llegar al Polo Norte dejándose llevar por las corrientes submarinas que fluyen bajo la banquisa ártica. Para ello, en 1893 partió con rumbo norte a bordo de su barco Fram y a una latitud determinada se dejó atrapar por los hielos del círculo polar ártico. Nansen sabía de las corrientes marinas que fluyen de este a oeste y su idea era que éstas le llevaran hacia el desconocido Polo Norte. El resultado fue decepcionante: el barco apenas avanzaba o lo hacía de un modo errático y nunca terminaba de llegar a su objetivo. El 8 de abril de 1895 alcanzó la posición más septentrional jamás alcanzada hasta entonces, a ‘solo’ 364 km. del Polo Norte. Viendo el poco gobierno de su nave, tuvo que tomar su decisión más arriesgada: decidió abandonar el barco con su tripulación y continuar a pie, junto con un compañero, con trineos tirados por perros.

El avance por tracción canina tampoco fue muy meritorio, pues la distancia que recorrían se veía alterada y disminuida por el movimiento de la banquisa, a tenor de las corrientes submarinas. Abandonaron toda esperanza de alcanzar el Polo Norte y decidieron volver. La vuelta fue tan azarosa como la ida, digna de un aventurero como Nansen, pero me temo que no toca narrarla en este espacio. Tan sólo indicaremos, para sosiego del lector, que Nansen consiguió volver a su Noruega natal hacia agosto de 1896.

Nansen se propuso un objetivo y para ello estableció como gobierno el dejarse llevar por las corrientes ocultas y submarinas de la banquisa ártica. Corrientes que no se ‘ven’ pero que se ‘sienten’, pues es claramente observable cómo un barco avanza en una dirección u otra. La cultura de una organización es similar: no se sabe de nadie que haya ‘visto’ una cultura, en su aspecto conceptual, pero todos somos conscientes de sus manifestaciones.

Hablamos de la cultura de una organización. Y entendemos como tal el conjunto de valores y creencias que derivan en formas, modelos o patrones a través de los cuales se establece el comportamiento de las personas en dicha organización. Dicho de modo claro: la cultura nos ‘dice’ cómo debemos comportarnos en una sociedad u organización; por ejemplo, la cultura occidental nos dice que al conocer a una persona hay que darle la mano.

Lo relevante de la cultura es que ésta siempre existe, aunque no hagamos nada por que exista.

Lo relevante de la cultura es que ésta siempre existe, aunque no hagamos nada por que exista. Y lo dramático es que, existiendo, no la vemos directamente, como no vemos las corrientes submarinas, pero sí vemos sus manifestaciones y sus resultados: que no llegamos al Polo Norte. Y en este punto crucial radica la clave de muchos fracasos en el ámbito del gobierno de las organizaciones, ya sea gobierno corporativo o gobierno de las Tecnologías de la Información (TI).

El buen gobernante no sólo debe saber de la existencia de una cultura o culturas en su organización, sino que debe trabajar activamente para crear y asegurar una determinada cultura en su organización. Nansen sabía de las corrientes ocultas bajo la banquisa ártica, sabía que existía una ‘cultura’, pero se dejó llevar por tal ‘cultura’, no ejerció una actividad de gobierno; o bien, como dijimos, su decisión de gobierno fue ponerse en manos de tales corrientes ocultas. Fracasó.

El buen gobernante debe trabajar activamente para crear y asegurar una determinada cultura en su organización

Desde el gobierno se deben establecer los mecanismos de liderazgo adecuados que ayuden a crear y mantener una determinada cultura: en esta frase, la palabra más importante es liderazgo, cuestión que no siempre se atiende de manera adecuada, y que se sustituye por mando. Mediante dicho liderazgo se deben crear los valores y creencias que devienen en una cultura determinada. Los valores y creencias determinan la forma de ver la realidad y cada organización tiene una forma de ver la realidad, aunque ella no lo sepa.

Se debe disponer de un liderazgo que, tras determinar qué valores y creencias quiere establecer, sea el primero en manifestar su compromiso con ellos, tanto en palabras (declaración de intenciones) como con hechos (más difícil). De esta forma, se crea una ‘corriente’, y se pueden observar sus manifestaciones a través de los hechos. Los miembros de la organización verán que el liderazgo es sincero y verdadero, o de lo contrario nunca lo asumirán como algo suyo. Una vez establecida una cultura, desde el gobierno queda la responsabilidad de asegurar que ésta se mantiene. Esto se consigue mediante la monitorización. Un buen gobierno debe disponer de los mecanismos de seguimiento que detecten posibles alteraciones de la cultura establecida; el amago de posibles nuevas corrientes ocultas que vayan contra la primera. Para ello, los elementos culturales se deben definir de manera clara y tangible, al menos en aspectos relevantes.

Dada la importancia creciente de las tecnologías de la información (TI) y su impacto en el negocio, éstas se deben dirigir desde un gobierno específico: el gobierno de las TI. Este gobierno de las TI debe conocer cuál es la cultura de la corporación y determinar si dicha cultura se traslada a la función de TI o si existen otras culturas perjudiciales. Es decir, debe realizar principalmente una labor de monitorización. De no tener una cultura ‘alineada’ con la cultura corporativa, es entonces cuando el gobierno de las TI deberá crear dicha cultura en su organización de TI. A pesar de que la función de TI esté dentro de una organización superior con una cultura global, no es de extrañar que en ella exista una cultura particular: ello es debido a que las TI son portadoras de valores específicos (corrientes ocultas) los cuales no se ‘ven’, pero cuyas manifestaciones nos arrastran de manera inconsciente.

En descargo de Nansen podemos decir que sí tuvo una decisión de buen gobierno. Con el fin de que el barco Fram soportara las presiones de los hielos árticos, diseñó éste de una manera especial, con una estructura reforzada. Gracias a esta estructura, el barco resistió la fuerza del hielo, y toda la tripulación volvió a salvo a Noruega. La creación de estructuras es otra responsabilidad del gobierno, cuestión que podemos dejar para otra ocasión, según como nos vengan las corrientes.

Publicado en Capital Humano nº 240, pags. 78-81, febrero 2010

 

Una TI de cine

Una TI de cine

Una TI de cine

Los comienzos del cine tienen dos hechos curiosos. Pensamos que en los albores del celuloide, a finales del siglo XIX, sólo se hacían películas en blanco y negro y que el color vino mucho después. Pero no es así: algunas de las primeras películas de cine ya eran en color. Unos pocos meses después de que los célebres hermanos Lumière asombraran a un escaso público con la llegada de un tren, Edison presentó una breve película en la que la reconocida bailarina Annabel ejecutaba la llamada danza serpentina. Esta película tenía color.

Sin embargo, aquello no causó sensación. La razón era clara. Lo maravilloso del cine, lo que le hacía único y distinto de cualquier otro hecho cultural, era que representaba el movimiento. Mostrar colores no estaba mal, pero eso ya lo hacía la pintura. Por ver colores no se pagaba una entrada; ver el movimiento, sí tenía valor. Ésa es la esencia del cine: movimiento.

Hace unos meses se ha publicado una sorprendente encuesta de CIOnet reflejando las acciones que los CIO van a tomar en estos momentos tan apasionantes. Como cabía esperar, la reducción de costes es una prioridad inexcusable. Aquí se halla lo sorprendente. Con el fin de reducir los costes de las TI, la mayoría de los directores encuestados apuestan por acciones tales como revisar los contratos con proveedores o utilizar tecnología de comunicaciones que evite desplazamientos. Son como los colores en el cine: no está mal, pero eso ya lo hace cualquier departamento de soporte.

Si queremos sobrevivir como departamento de TI, tenemos que hacer cosas propias de la TI. Si hacemos lo mismo que hacen otros, nos verán como a otros. Si sólo llevamos a cabo acciones que puede hacer cualquier departamento de soporte, como es revisar los contratos con proveedores, se nos verá como a cualquier departamento de soporte. No se percibirá nuestro valor, porque así no lo tenemos, y en unos meses habrá un pliego de externalización.

¿Para qué sirven las TI? ¿Qué hace la función de TI que sólo ella haga? Mirando con detenimiento la esencia de su existencia, la función de TI tiene un doble cometido: asegura que los procesos de negocio actuales estén disponibles, y asegura que nuevas funcionalidades, o nuevos procesos de negocio estén disponibles cuando el negocio lo necesite. Esto es lo específico de las TI: esto es el movimiento en el cine.

El siguiente paso será medir este hecho único y propio de la TI para tenerlo controlado y determinar la eficacia de las acciones de mejora que se ejecuten en su favor. Por ejemplo, precisar el número de horas de productividad perdidas en el negocio por causa de un error en la TI. Reducir esta métrica significa disminuir costes de mantenimiento e incrementar la facturación del negocio. Por esto, el negocio sí paga una entrada para vernos.

De la misma forma que nos gusta más ver películas en color que en blanco y negro, además habrá que revisar los contratos con los proveedores. Pero esto será “además”. Si “sólo” nos dedicamos al color, es decir, a apretar a los proveedores, nadie verá nuestra diferencia con una hermosa pintura de un externo, que además es más barata.

El otro hecho curioso de los albores del cine radica en que en aquellos años el espectáculo no sólo era ver una cierta película, sino que incluso se enseñaba con emoción la tecnología que permitía tal maravilla, es decir: el proyector. Con el tiempo esa emoción ha desaparecido, y hoy en día nadie se asombra ante un cinematógrafo. Hagamos que no se pierda la emoción por la TI, a través de su único “movimiento”.

La TI tiene un doble cometido: asegura que los procesos de negocio actuales estén disponibles, y asegura que nuevas funcionalidades estén disponibles cuando el negocio lo necesite

Publicado en Computing, nº 609, 23 de septiembre de 2009

 

 

Los viajes de Marco Polo por la lejana TI

Los viajes de Marco Polo por la lejana TI

Los viajes de Marco Polo por la lejana TI

Hay quien asegura que Marco Polo, el mítico explorador veneciano del siglo XIII, nunca estuvo en la lejana y desconocida China. Quienes defienden tal proposición se encuentran lejos de toda sospecha de participar del insano pero habitual ejercicio de la ignorancia. En defensa de su argumento aducen que si que Marco Polo vio todo lo que relata en su “Libro de las Maravillas”, no se concibe que no haya mención alguna de la Gran Muralla. Dado que las historias del mercader veneciano ignoran tan sobrecogedora construcción, los sesudos investigadores concluyen que Marco Polo nunca estuvo en China y que no fue un viajero, sino un escritor de cuentos que dejó volar su imaginación al dictado de los rumores de la época.

Leyendo el último informe del IT Governance Institute sobre el estado global del Gobierno de las TI (2008) se puede observar un curioso resultado atendiendo a la pregunta de con qué frecuencia los temas de TI se incluyen en la agenda del Comité de Dirección. El 56% de los responsables de negocio aseguran que “siempre”, mientras que sólo el 25% de los CIO contrasta tal aseveración. Parece que uno de los dos no estuvo en el Comité de Dirección, como Marco Polo parece que no estuvo en China.

Trabajemos para que CIO y responsables de negocio no se enteren sólo de la mitad de las historias que se narran en el maravilloso Comité de Dirección

Bien pudiera ser que en el Comité de Dirección no se hablara de la TI. Pero los responsables de negocio, siendo conscientes del incesante rumor sobre el valor de la TI y de su aportación al negocio, no conciben que no se hable de asunto tan trascendente. Contestan que “siempre”, aunque no asistan al Comité; de igual forma que Marco Polo decía que había millones de pájaros en el lejano Oriente, dando pábulo a los rumores. O bien es el CIO quien no asiste al Comité de Dirección, y da carta de veracidad al proverbial rumor que denuesta al negocio por su escaso interés por la TI.

Yo, que todavía pienso en la bondad del ser humano, y en su deseo innato de alejarse del mal y la mentira, interpreto que ambos acuden al Comité de Dirección, pero hablan lenguas distintas; de ahí la discrepancia de resultados. Los responsables de negocio hablan de la TI desde su perspectiva de negocio, pero el CIO quizá no se percata de ello porque en ese momento no hablan de “sistemas”.

Marco Polo en su lecho de muerte defendía la veracidad de su viaje y aseguraba que sólo había contado la mitad de lo que había visto.

Publicado en Computing, Tribuna de opinión, No. 584, p. 6, 2009

 

Esto puede ser bueno para los tenderos

Esto puede ser bueno para los tenderos

Esto puede ser bueno para los tenderos

Una vez que Graham Bell patentó su teléfono en 1876, tuvo muchos problemas para vender su invento y hacer ver que aquello de transmitir la voz a través de un extraño artilugio era de utilidad. Por aquel entonces, los banqueros decían que tal ingenio bien podría servir para los tenderos, pero de muy poco a los banqueros. Por ello, la primera de red de teléfonos propiamente dicha vendría un año más tarde, enlazando cinco bancos. Dadas las reticencias de los banqueros a admitir en sus oficinas un aparato, para ellos, tan inservible, aquella primera red fue instalada gratuitamente, a modo de demostración, y por unas pocas semanas.

Actualmente se han olvidado aquellos comienzos tormentosos y la relación entre las TI y el sector financiero pasa por unos momentos de mayor dulzura. Según un informe de Quint [1], aproximadamente el 80% de las actividades de negocio de dicho sector tienen una relación directa con las TI. En España, el último informe “La Sociedad de la Información en España 2007” [2] de Telefónica, muestra que desde el año 2002, el 100% de las empresas del sector de servicios financieros y seguros tiene acceso a Internet.

En este artículo veremos cómo el Gobierno de la TI, a través de uno de sus elementos, el Cuadro de Mandos, puede hacer que las TI sigan siendo de interés para la banca (y no sólo para los tenderos).

El concepto de Gobierno de la TI

Que el Gobierno de la TI se llame “Gobierno” no es signo de barroquismo con ínfulas de grandeza. Tal nombre responde al hecho de que el Gobierno de la TI se encuentra dentro de lo que son las prácticas y regulaciones que conforman el Gobierno Corporativo de una empresa. Para entender cuáles son las “preocupaciones” del Gobierno de TI, podemos relacionar éstas con las “preocupaciones” de un Gobierno Corporativo (tabla 1 [3]).

Responsabilidades del Gobierno Corporativo Responsabilidades del Gobierno de TI
¿Cómo consiguen los accionistas que los directivos les devuelvan algo de beneficio?

¿Cómo se aseguran los accionistas que los directivos no malgastan el capital prestado en inversiones o proyectos deficitarios?

¿Cómo controlan los accionistas a los directivos?

¿Cómo consigue la alta dirección que el Director de TI y las TI les devuelva algo de valor de negocio?

¿Cómo se asegura la alta dirección que el Director de TI y las TI no malgasten el capital en inversiones o proyectos deficitarios?

¿Cómo controla la alta dirección  al Director de TI  y a las TI?

Tabla 1: El Gobierno Corporativo y el Gobierno de TI [3]

Sobre estas ideas podemos desarrollar el modelo de gobierno de Peterson. Según dicho autor [4], el Gobierno de la TI se concentra en el doble propósito de contribuir a la operación y rendimiento del negocio presente y transformar y posicionar la función de TI para alcanzar los retos futuros del negocio.

Para llevar a cabo esta misión, Peterson establece que un Gobierno de la TI debe implementarse según un conjunto de estructuras, procesos y mecanismos de relación. Por estructuras entiende la existencia de un conjunto de responsabilidades, tales como la dirección de la función de TI o los distintos comités de TI que puedan existir dentro del Consejo de Dirección. Con los procesos se refiere a las actividades para la toma de decisiones y la medida del rendimiento. Finalmente, los mecanismos de relación ponen de manifiesto la necesidad de incluir la participación de la función de TI en el negocio, la existencia de un diálogo estratégico, el aprendizaje compartido, o una comunicación adecuada. Un ejemplo de estructuras, procesos y mecanismos de relación los podemos ver en la tabla 2.

Estructuras Procesos Mecanismos de relación
Estructura de la organización de las TI

Director de TI en el Consejo de Dirección

Comités de dirección de TI

Cuadro de Mandos Integral para TI  (IT BSC)

Acuerdos de Nivel de Servicio

COBIT e ITIL

Modelos de madurez de Gobierno de TI

Participación activa de los principales implicados

Recompensa e incentivos por asociación negocio-TI

Comprensión compartida de los objetivos de negocio y TI

Resolución activa de conflictos (no eludir)

 

Tabla 2: Estructuras, procesos y mecanismos de relación para la implantación del Gobierno de TI [4]

Un cuadro de mandos para el sector financieros

Según la tabla anterior, el Cuadro de Mandos es una herramienta más dentro del Gobierno de la TI, que afecta principalmente al ámbito de los procesos. No obstante, tal y como lo definen sus creadores, Kaplan y Norton [5], el Cuadro de Mandos es una herramienta de gestión, de medida del rendimiento y de comunicación. Esto quiere decir que con un Cuadro de Mandos cubrimos los tres ámbitos antes descritos: estructuras, procesos y mecanismos de relación; sin perjuicio de que debamos además tomar más acciones concretas en cada ámbito respectivo.

Para desarrollar un Cuadro de Mandos en el sector financiero, partiremos de una estrategia de negocio y veremos cómo se puede traducir en una serie de objetivos de TI que afecten a las cuatro perspectivas de un Cuadro de Mandos.

Volviendo al último estudio de Telefónica sobre la Sociedad de la Información en España, el primer obstáculo para el comercio electrónico por Internet es la inseguridad (34% de respuestas). Esto nos puede servir de punto de apoyo para definir una posible estrategia de negocio de una empresa del sector financiero: “incrementar la seguridad de los servicios financieros que se ofrecen en el portal de Internet de la empresa”.

Para desarrollar el Cuadro de Mandos, utilizaremos el Cuadro de Mandos para la TI que define Van Grembergen [6], el cual, en esencia, es el propuesto por Kaplan y Norton, cambiando la orientación de la perspectiva financiera por contribución corporativa, y la perspectiva de cliente, por perspectiva de usuario. Según esto, en la tabla 3 presentamos una serie de objetivos de TI, como ejemplo de un posible Cuadro de Mandos para cubrir la estrategia de negocio anterior.

Perspectiva Objetivo de TI
Contribución corporativa Establecer claramente el impacto en el negocio de los riesgos en los recursos y objetivos de la TI
Usuario Asegurar que la información crítica y confidencial está protegida frente a accesos no autorizados
Organización interna Asegurar que las transacciones de negocio automatizadas y el intercambio de información es seguro
Orientación a futuro Asegurar la comprensión de la estrategia y políticas de TI

Tabla 3: Objetivos de TI aplicados a las perspectivas de un Cuadro de Mandos

Esto es sólo un primer ejercicio de Gobierno de la TI, que debe ser completando con un adecuado mapa estratégico y un sistema de métricas que ofrezca luz sobre el rendimiento de los objetivos definidos.

No obstante, nos sirve para ver en qué medida las herramientas de Gobierno de la TI pueden contribuir a que éstas sigan ofreciendo valor al negocio. El 10 de marzo de 1876 Graham Bell transmitió la primera frase inteligible por su precario teléfono a su ayudante Watson, quien se encontraba un piso más abajo: “Sr. Watson, venga aquí, le necesito”.  La idea es que el sector financiero diga tan proverbial frase, cambiando “Sr. Watson” por “TI”.

Referencias

[1]   Mulder, M.Banking & Finance. Dossier. Quint Wellington Redwood, 2006.

[2]   Fundación Telefónica y Ariel. La Sociedad de la Información en España 2007. Diciembre, 2007.

[3]   Sheleifer, T. y Vishny, W. A survey on Corporate Governance. The Journal of Finance, 52(2), 1997.

[4]   Peterson, R. Information strategies and tactics for Information Technology governance, en W. Van Grembergen (Ed.), Strategies for Information Technology Governance. Hershey, PA: Idea Group Publishing, 2003.

[5]   Kaplan, R. y Norton, D.  Balanced Scorecard: Translating Strategy into Action. Boston: Harvard Business School Press, 1996.

[6]   Van Grembergen, W. Structures, processes and relational mechanisms for Information Technology Governance: Theories and practices en Strategies for Information technologies governance. Hershey: Idea Group Publishing, 2003.

Publicado en A+ Auditoría y Seguridad, No. 29, febrero, pp.146-147, con el título «IT Governance en el sector financiero»

 

Espérate, estoy trabajando con MCE

Espérate, estoy trabajando con MCE

Espérate, estoy trabajando con MCE

El Titanic y la estrategia en ITIL v3

El 14 de abril de 1912 el Titanic chocó contra un iceberg, con las consecuencias catastróficas que todos conocemos. El fatídico encuentro de la nave con el bloque de hielo fue consecuencia de una mala gestión de los procesos relacionados con la TI. Quién sabe si con ITIL v3 la situación podría haber sido otra.

A las 04:25, hora universal, Jack Phillips, el primer operador de radio del Titanic, le espetaba la frase que encabeza este artículo de manera poco amable al operador del barco Californian. Media hora más tarde, el mismo telegrafista lanzaba sus mensajes agónicos de socorro. El choque del Titanic con el iceberg fue debido a una estrategia errónea en la gestión de los procesos relacionados con las TI. Situación que posteriormente fue enmendada en la Conferencia de Radio de Londres de ese mismo año. De aquella amarga experiencia, producto del azar y la soberbia, podemos extraer una enseñanza para la gestión de los procesos de las TI según las buenas prácticas de ITIL v3.

Los procesos del Titanic

Aquella noche del 14 de abril los telegrafistas del Titanic estaban inmersos en sus tareas diarias de comunicación. Se encontraban trabajando con MCE, indicativo de radio de la estación costera Cape Race, con quien tenían un frenético intercambio de mensajes. El Titanic enviaba a la costera los telegramas dejados la víspera por el pasaje en la oficina postal del barco, mientras que la costera hacía lo propio con los telegramas dirigidos al barco. Podemos decir, que se estaba llevando a cabo un proceso batch.
Dada la expectación creada con aquel viaje inaugural, cabe suponer que el tráfico de telegramas era considerable y la premura intensa. La mala contestación que recibió Evans, telegrafista del Californian, responde a la presión de tan exhausta actividad. El telegrafista del Californian le acababa de enviar un mensaje al Titanic indicándole que por la zona en la que navegaban se habían visto grandes bloques de hielo.

Podemos entender la irritación de Jack Philips, quien abrumado por aquel sin fin de telegramas, era interrumpido con mensajes impertinentes. “Espérate, estoy trabajando MCE”, fue su arrebato incontenible. Evans, contrariado, apagó su emisora, lo que impidió que posteriormente escuchara los mensajes de socorro. Se daba la circunstancia de que el Californian se encontraba relativamente cerca del Titanic.

Tiempos de silencio y escucha

En la Conferencia de Radio de ese mismo año se tomaron medidas para evitar, en la medida de lo posible, tan dramáticas catástrofes. Se establecieron los llamados periodos de escucha y de silencio con una duración de tres minutos cada media hora. Durante tales periodos, los telegrafistas tenían que abandonar por completo su actividad habitual y sintonizar la frecuencia de emergencia para poder escuchar una posible señal de socorro que un barco la estuviera transmitiendo con poca potencia, precisamente en la frecuencia internacional de emergencia. Desde entonces, en el cuarto de radio de cada buque se podía ver un reloj con unas marcas especiales de color rojo y verde, en unos minutos determinados, que señalaban la existencia de tan críticos momentos.

ITIL está orientado a proceso, y en ello reside su grandeza, a la vez que desgracia

La importancia de los procesos en ITIL v3

Hoy en día los avances en seguridad marítima han dejado en el olvido los periodos de escucha y silencio. No obstante, su esencia nos puede seguir siendo relevante.

ITIL está orientado a proceso, y en ello reside su grandeza, a la vez que desgracia. Trabajar en una orientación a proceso significa compaginar la actividad propia de un departamento de las TI, con la actividad específica de un proceso. ¡Qué grandeza!, pues toda la TI es susceptible de trabajar de forma global en un momento dado en un proceso que afecte a un servicio de negocio. ¡Qué desgracia!, pues la experiencia en las implantaciones de ITIL nos habla de las dificultades que ello conlleva. El trabajo desbordante del día a día, la misma premura que llevó a la iracundia al telegrafista del Titanic, es el actual ladrón del tiempo de los procesos y la semilla del fracaso en la implantación de las mejores practicas de ITIL.

Con ITIL v3 tenemos una oportunidad inexcusable para buscar tal compromiso de la Dirección

La solución a tal dilema la podemos encontrar en los momentos de escucha y de silencio. Tales momentos se establecieron ante la innegable importancia del proceso que podemos denominar “Salvar vidas humanas”. Si pensamos que ITIL es importante para entregar a nuestros clientes los mejores servicios de TI, deberemos establecer también una especie de momentos de escucha y de silencio para nuestros procesos de ITIL. No será cuestión de colgar un reloj con marcas verdes y rojas en nuestro CPD. Será responsabilidad de la Dirección respaldar la importancia de tales procesos ofreciendo un entorno adecuado de trabajo y una redistribución de tareas que permitan tales tiempos de escucha y de silencio. Sólo si pensamos que ITIL es importante.

Con ITIL v3 tenemos una oportunidad inexcusable para buscar tal compromiso de la Dirección. Es en la nueva versión de ITIL donde se dedica espacio a una serie de procesos relacionados con la estrategia del negocio (Service Strategy), cuestión que en la anterior versión no aparecía tan clara. Hablar de momentos de escucha y de silencio es hablar de estrategia; de relacionar la estrategia del negocio con la estrategia del departamento de TI, y de extraer líneas directrices que gobiernen el desempeño del resto de procesos. ITIL v3 abre la puerta a una serie de mecanismos que pueden evitar el tener que lanzar nuevos mensajes agónicos de socorro y llevar al ocaso a una organización, aunque ésta se deleite en su hundimiento con sublimes melodías de su heroica orquesta.

En descargo de John G. Phillips y Harold Bride, telegrafista primero y segundo del Titanic respectivamente, debemos decir que el mensaje de aviso de icebergs que envió el Californian, por el cual recibió tan amarga contestación, parece que fue enviado erróneamente. No fue encabezado con el código MSG, que indicaba la necesidad de remitir inmediatamente el mensaje recibido al capitán. Fue una incidencia mal codificada; pero esa es otra cuestión.

Publicado en Techweek 

P.D.: si quieres saber algo más de las comunicaciones del Titanic: Booth, J & Coughlan, S. Titanic – Signals of Disaster. White Star Publications, 1993.

 

 

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