Lean startup o el eterno retorno de lo nuevo

Lean startup o el eterno retorno de lo nuevo

Lean startup o el eterno retorno de lo nuevo

¿Novedad, o retorno de lo nuevo? ¿Solución o moda pasajera? ¿Es Lean Startup una moda pasajera, o es alternativa sólida de futuro?

Walter Benjamin, filósofo y crítico de arte, sostenía que la moda es “el eterno retorno de lo nuevo”. En estos tiempos, no rápidos, sino alocados, subyugados por la quimera del eterno crecimiento, afloran de manera constante metodologías, buenas prácticas, filosofías o modelos, en busca de esa novedad que nos lleve más lejos.

La mirada Lean Startup

Según Eric Ries, Lean Startup es toda institución humana designada para crear nuevos servicios bajo condiciones de extrema incertidumbre. Lean Startup es innovar en el páramo de la incertidumbre.

Cuando todo es duda, lo de menos son las herramientas de medida, pues éstas sólo ofrecen datos. Lo importante es saber interpretar tales datos, saber cómo extraer conocimiento de ellos. Lo importante es la mirada: la actitud de los ojos que miran esos datos. La actitud de Lean Startup es la del aprendizaje validado; consciencia de la aventura del aprendizaje. Construir, medir, aprender. Edison aprendió 2.000 formas de cómo no encender una bombilla hasta que consiguió encender la primera bombilla incandescente. Mirada Lean Startup.

Para saber sobre la existencia futura de Lean Startup, saber si es moda pasajera, o si vino para quedarse, debemos leer las líneas de la mano del presente. Desde mi imperfecta mirada, veo tres marcadas líneas que nos permiten vislumbrar el futuro de Lean Startup.

La línea de la incertidumbre

Lean Startup radica en cómo navegar en el espacio gris de la incertidumbre. Si miramos hacia los próximos e inminentes años, veremos incertidumbre cierta. No digo incertidumbre sobre los próximos años, sino que los días presentes de los años futuros estarán cargados de incertidumbre.

Paradoja sorprendente en una sociedad llamada del conocimiento. Pero en ello radica la sustancia de la incertidumbre: en el exceso de datos. Demasiados ríos de información. Cada vez tendremos más fuentes de información, con la misma capacidad humana y limitada de interpretarlas. Más información para más incertidumbre.

Lean Startup radica en cómo navegar en el espacio gris de la incertidumbre

Actualmente estas fuentes de información las podemos ver en las últimas tendencias tecnológicas. Teniendo en cuenta el último informe de Gartner sobre las diez tecnologías punteras del 2012, podemos establecer tres tendencias:

  • Internet de las cosas: el siguiente paso de la Web 2.0 será doble: la web semántica y el Internet de la cosas. Éste último supondrá la existencia de un caudal de datos sin precedentes, mediante la ubicación de instrumentos y sensores, emitiendo fragmentos de realidad: tan básicos como la temperatura o el  número de personas en tiempo real que entran en un establecimiento, como los alimentos que se extraen de los frigoríficos caseros o el posicionamiento concreto de vehículos. La asíntota, esperemos que inalcanzable, la podemos ver el la película Minority Report (Steven Spielberg, 2002), donde los clientes son identificados al entrar en una tienda por el escaneo de su iris. Internet de las cosas, o la cosificación de la realidad.
  • Movilidad: las tabletas y los smartphones serán los sensores personales, nuevos afluentes de datos capaces de incorporarse al Internet de las cosas. La descarga de aplicaciones para tabletas y smartphones y su uso por los usuarios en distintos entornos, serán nuevas fuentes de datos. Es la extensión de la Web 2.0, la Web2, con la idea de sombra de información expuesta por Tim O’Reilly.
  • Experiencias contextuales de los usuarios: todo lo anterior lleva al fin de esta historia; ofrecer soluciones particulares a usuarios particulares, en función de su contexto (su ubicación, gustos, preferencias, o últimas acciones realizadas). Es la visión de Google en su proyecto Google Glasses.

No sé si la sociedad futura será una sociedad del conocimiento. Sí podemos aventurar que será una Sociedad Intensiva en Datos. Por eso se habla del Big Data, y no del Big Knowledge. Contrariamente a lo esperado, tal cantidad de datos no dará certeza, sino incertidumbre, a menos que sepamos mirar y entender los datos. Crearemos una sociedad n-dimensional, de múltiples variables. La complejidad radicará en saber qué variables leer y saber aprender de ellas. Mirada Lean Startup.

La línea de la Innovación Abierta

Apple, Samsung, Google, RIM, Nokia, Motorola, HTC, Eon, Sony, LG. Toda una plétora de gladiadores, luchando en el circo de las patentes, para mayor regocijo de los “troles de las patentes” (patent trolls, o empresas que se crean con el único objetivo de litigar).

No sé si la sociedad futura será una sociedad del conocimiento. Sí podemos aventurar que será una Sociedad Intensiva en Datos

Según la Stanford University, en los dos últimos años se han gastado más de 20 mil millones de dólares en litigios sobre patentes y compra de patentes, lo que supone una cantidad similar a las ocho misiones Rover en Marte.

El tema es complejo, y posiblemente requiera de un artículo monográfico. Lo importante en estas líneas son las tendencias. Para ello podemos escuchar los silbidos que nos llegan del pájaro de Twitter, quien nos habla del Acuerdo de Patentes de Innovadores (“Innovator’s Patent Agreement”, IPA). Dicho acuerdo se fundamenta en el hecho de utilizar las patentes como elemento defensivo, en lugar de ofensivo, y en garantizar derechos sobre las patentes a los empleados que ayuden a la innovación. Es la base para la Innovación Abierta: extender el campo de control de la innovación. Campo que debe incluir de manera explícita a partners y usuarios.

Quizá la Innovación Abierta esté más extendida por la parte de usuarios (crowdsourcing), y quizá en ello radique su lastre para alzar el vuelo: su pasado relacionado con la idea de desarrollo open source; y ciertas voces discrepantes sobre la sabiduría de las masas (Nicholas Carr y su famoso artículo “The Ignorance of Crowds”, 2007).

A pesar de ello, la Sociedad Intensiva en Datos que hemos visto en la línea anterior sólo podrá crecer dentro de un campo de Innovación Abierta. Demasiados datos para una sola mente; demasiada agua para una sola boca. El espacio de incertidumbre que se crea sólo se podrá solventar desde distintas perspectivas. Distintas miradas Lean Startup.

La línea de las responsabilidades entrelazadas

Otra razón por la que la Innovación Abierta no termina de crecer en el jardín de la innovación es por la complejidad de gestión que supone. Más en detalle, por la asignación de responsabilidades.

En un informe de investigación de Mckinsey  (“Making innovation structures work”) se concluye que las empresas ya no pueden delegar la innovación a una única función, que actúe en solitario. Debemos abandonar la idea del científico, o conjunto de científicos, trabajando aislados en su laboratorio. Por el contrario el éxito de la innovación depende de su interacción continua con la estrategia de la compañía, del compromiso de la alta dirección (C-level), y de la extensión de la función de la innovación en toda la cadena de valor de la innovación: la generación de la idea, prueba, lanzamiento al mercado e implantación a gran escala.

La responsabilidad de la innovación no es cuestión de una función, sino de toda la organización

Todo ello conforma un campo de responsabilidades entrelazadas. La responsabilidad de la innovación no es cuestión de una función, sino de toda la organización. Si a ello le unimos la visión de la Innovación Abierta, que incorpora a partners y usuarios, el campo de responsabilidades entrelazadas se extiende y se complica.

Eric Ries proclama que la innovación es gestión, y que una Lean Startup debe definir nuevas responsabilidades específicas para la innovación. Nuevas miradas Lean Startup.

Líneas convergentes

Todas las líneas anteriores nos llevan a un punto convergente: Lean Startup. Las tendencias nos llevan a espacios de mayor “incertidumbre”, en virtud de una mayor afluencia de datos; sólo será posible “aprender” de tales datos incluyendo distintas perspectivas y aportaciones (Innovación Abierta); tal complejidad exige una “gestión” y una “responsabilidad” específica para la innovación.

Incertidumbre, aprender, gestión, responsabilidad: todo ello conforma la mirada Lean Startup. Ignoro en qué medida Lean Startup puede ser el retorno de algo que ya existió, o que posiblemente siempre haya existido en el espíritu de los verdaderos innovadores; pero sí tengo por cierto que no será moda pasajera. Lean Startup es esa mirada especial que permite atravesar el paisaje nublado por la incertidumbre a la que nos enfrentamos.

Publicado en Leaners Magazine, nº 1, Thinking Lean, pp. 14-16

 

Los viajes de Marco Polo por la lejana TI

Los viajes de Marco Polo por la lejana TI

Los viajes de Marco Polo por la lejana TI

Hay quien asegura que Marco Polo, el mítico explorador veneciano del siglo XIII, nunca estuvo en la lejana y desconocida China. Quienes defienden tal proposición se encuentran lejos de toda sospecha de participar del insano pero habitual ejercicio de la ignorancia. En defensa de su argumento aducen que si que Marco Polo vio todo lo que relata en su “Libro de las Maravillas”, no se concibe que no haya mención alguna de la Gran Muralla. Dado que las historias del mercader veneciano ignoran tan sobrecogedora construcción, los sesudos investigadores concluyen que Marco Polo nunca estuvo en China y que no fue un viajero, sino un escritor de cuentos que dejó volar su imaginación al dictado de los rumores de la época.

Leyendo el último informe del IT Governance Institute sobre el estado global del Gobierno de las TI (2008) se puede observar un curioso resultado atendiendo a la pregunta de con qué frecuencia los temas de TI se incluyen en la agenda del Comité de Dirección. El 56% de los responsables de negocio aseguran que “siempre”, mientras que sólo el 25% de los CIO contrasta tal aseveración. Parece que uno de los dos no estuvo en el Comité de Dirección, como Marco Polo parece que no estuvo en China.

Trabajemos para que CIO y responsables de negocio no se enteren sólo de la mitad de las historias que se narran en el maravilloso Comité de Dirección

Bien pudiera ser que en el Comité de Dirección no se hablara de la TI. Pero los responsables de negocio, siendo conscientes del incesante rumor sobre el valor de la TI y de su aportación al negocio, no conciben que no se hable de asunto tan trascendente. Contestan que “siempre”, aunque no asistan al Comité; de igual forma que Marco Polo decía que había millones de pájaros en el lejano Oriente, dando pábulo a los rumores. O bien es el CIO quien no asiste al Comité de Dirección, y da carta de veracidad al proverbial rumor que denuesta al negocio por su escaso interés por la TI.

Yo, que todavía pienso en la bondad del ser humano, y en su deseo innato de alejarse del mal y la mentira, interpreto que ambos acuden al Comité de Dirección, pero hablan lenguas distintas; de ahí la discrepancia de resultados. Los responsables de negocio hablan de la TI desde su perspectiva de negocio, pero el CIO quizá no se percata de ello porque en ese momento no hablan de “sistemas”.

Marco Polo en su lecho de muerte defendía la veracidad de su viaje y aseguraba que sólo había contado la mitad de lo que había visto.

Publicado en Computing, Tribuna de opinión, No. 584, p. 6, 2009

 

Hacia una nueva percepción del valor de las TI

Hacia una nueva percepción del valor de las TI

Hacia una nueva percepción del valor de las TI

La torre Eiffel se levantó como imponente arco de entrada para la Exposición Universal de París de 1889. Acabada la Exposición la torre Eiffel permaneció a pesar de las críticas. Sin embargo, se estipuló que con el fin de siglo debía ser desmontada. Llegó el 1900 y la torre Eiffel sobrevivió. Para su ventura se le encontró una utilidad hasta entonces desconocida. La Marina la reclamó como soberbio pedestal para situar en su cúspide una antena de radio. La torre Eiffel se salvó gracias a las TI, lo que significa que podemos estar ante la primera manifestación histórica del valor de las TI.

Mucho después, en 1967, se instalaba el primer cajero automático en una sucursal del Barclays Bank de Enfield (Londres). En España, el primer cajero automático se instaló la sucursal del Banco Popular en Toledo en 1974. Las TI parecían salir de su ubicación como simple actividad de soporte en la cadena de valor de Porter y durante la década de los años 80 se publicaron numerosos artículos que situaban a las TI como “armas estratégicas”, tomando como referencia su éxito en el sector bancario. El valor de las TI parecía claro.

El problema surgió en 1987 cuando Robert Solow, premio Nóbel de economía, predicaba en el New York Times que no se observaba un rendimiento cuantificable de las TI. Se atrevió a decir que el rey iba desnudo y abrió el debate sobre el valor de las TI. Recientemente, Nicholas Carr arguyó que las TI no tenían importancia, y acabarían siendo subcontratadas, como ocurrió con los generadores de energía en las empresas. Los proveedores de servicios de TI ponían a Carr en los altares, mientras que los directores de la TI se agarraban a los bordes de la mesa ante el zarandeo de su silla.

Actualmente se nos dice: “si no se puede medir, no existe”. Nadie lo discute, pues es lo que “se” dice. De ser verdad mal vamos en una sociedad que denominamos del conocimiento y  queremos encumbrar a sociedad de la sabiduría. Reconozco mi ignorancia, pero no sé a cuánto se encuentra el kilo de conocimiento. Quizá no se pueda medir porque pertenecen a ese conjunto de existencias, que denominamos intangibles: como la felicidad.

El Gobierno de las TI tiene que cambiar nuestra percepción de las TI y de su valor

De tanto decir TI olvidamos que las Tecnologías de la Información gestionan información; es una obviedad, pero en los conceptos sencillos se encuentra la verdad. Las TI se ocupan de la información y la información es un intangible. Este hecho es todavía mucho más relevante en el sector bancario, donde actualmente tener dinero no es más que un valor numérico en una base de datos.

Si queremos tasar el valor de las TI tenemos que adoptar una nueva perspectiva. Debemos cuantificar su rendimiento, cuestión que haremos a nivel de proceso. Ahí tenemos las  implementaciones de procesos de ITIL basadas en rendimiento, que hacemos desde Quint. Nos queda por desarrollar una nueva visión que tenga en cuenta la naturaleza intangible del valor. Esta visión sólo se puede alcanzar desde un verdadero Gobierno de la TI.

La torre Eiffel no sólo se convirtió en símbolo de París. Además se podía subir por ella y ver París desde las alturas, cosa inédita hasta entonces. La torre Eiffel modificó la percepción que los parisinos tenían de su ciudad.

Publicado en Comunicaciones Hoy, Nº 69 (11), año VII, marzo, 2008

 

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